Leer la rúbrica del profesor Apel, me genero
por un lado una apretura, una mayor comprensión respecto del uso de las mismas,
por ejemplo, jamás se me hubiera ocurrido el modelo elegido por él para
realizar la mía, lo que me permite darme cuenta de la plasticidad que presentan
las mismas, su ductilidad y de la necesaria creatividad que debe tener el
usuario. Por el otro, me hizo pensar en el poco provecho que le saque a la
herramienta cuando tuve que utilizarla. Entiendo también, que el uso de nuevas
tecnologías, captarlas y utilizarlas correctamente, es parte de un proceso que
requiere por lo menos de tiempo y ejercicio.
La variable medida: evaluación de un
portfolio, es considerada multidimensional por el docente y su tratamiento es
el de un nivel de medición ordinal, con cuatro opciones de respuestas, sus
intervalos no son iguales y no hay un “cero”.
En términos generales las categorías
pueden dividirse en cognitivas y conductuales. Mientras que los criterios de
evaluación, en general redactados en lenguaje propositivo, no me resultaron en todas las ocasiones,
sencillos de visualizar.
Me sorprende de todos modos, todas
las categorías elegidas, que creo se relacionan con los tópicos que el docente
desea evaluar, y el nivel de detalle de cada uno de los criterios de
evaluación. Considero que si bien es extenso y por momentos puede dificultar su
lectura, hacerlo de este modo le permite al alumno, anticiparse y saber que se
espera de él y es una forma de compensar la diferencia entre los intervalos
elegidos. Me refiero a que lo que cada lector considera básico, bueno muy
bueno, excelente, es subjetivo y al detallar en profundidad los requerimientos para
cada uno de esos niveles, permite al lector “comprender” que se espera en cada
nivel.
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